¿Regeneración u Oración de Fe?

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La tradición cristiana evangélica por décadas, ha hecho uso de un recurso dentro de su práctica de evangelismo y llamado a la conversión, denominada “oración de fe u oración del pecador” Quizá la intención, en un momento histórico de la iglesia haya sido buena; pero esta forma de llamar al arrepentimiento, ¿determina si una persona ha nacido de nuevo? ¿ Qué dice la Biblia al respecto?

 Hay un sinnúmero de versículos, que dan la idea de realizar dicha oración para arrepentimiento. Por ejemplo: El apóstol Pablo escribiendo en su carta a los Romanos dice: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levanto de los muertos, serás salvo” (Ro.10:9). Otro texto que escribe el apóstol Juan en su primera carta dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn.1:9) ¿Realmente es así como un pecador es regenerado?

En primera instancia la palabra de Dios enseña, que es Dios mismo, que interviene en el proceso de conversión, ya que es el Espíritu Santo, quien convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio (Jn. 16:8). Es decir que una persona es consciente y confiesa su pecado, por la obra y acción del Espíritu de Dios, quien auxilia al pecador que está perdido en desgracia y miseria. Es el mismo Espíritu de Cristo que obra la fe para que el pecador acuda al magno Salvador. El autor del libro de Hebreos, en el capítulo 12:2 dice: que el Señor Jesucristo es el autor y consumador de la fe,  y de la misma manera el apóstol Pablo en su carta a los Gálatas 5:22 refiere:  “…. mas el fruto del Espíritu es fe….” y que esta fe viene por el oír, y el oír,  por la palabra de Dios (Ro.10:17)

En el encuentro del Señor Jesús con Nicodemo, el Señor  le dice a este maestro de Israel: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”(Jn.3:5), estas palabras de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, muestran ampliamente que el nuevo nacimiento o la regeneración solo se da por la palabra de Dios que es aplicada al corazón del pecador por el Espíritu Santo. 

El evangelista Lucas, registra, que uno de los dos malhechores colgado junto a Jesús exclamó: “¿ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos, mas este ningún mal hizo”(Lc. 23:40-41)

Es evidente que en esta porción de las Escrituras se muestra notoriamente, la obra del Espíritu Santo, al llevar a este moribundo pecador, a reconocer que estaba en condenación y que esto, era su justo castigo por los hechos que había cometido. Pero es por la misma acción del Espíritu de Dios, que este delincuente, puede identificar que Jesús es el justo que no ha cometido pecado, pero que ahora en la cruz se hace pecador.  Es el poder del Espíritu Santo quien lo lleva a decir “acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” entonces, este que recibe la promesa de estar con Cristo en el paraíso ¿qué oración de fe hizo y en qué momento dijo: Jesús te recibo en mi corazón?

La pregunta es: ¿La biblia muestra a hombres o mujeres pronunciando alguna oración de fe? El libro de los Hechos de los apóstoles en el capítulo 2 revela que al comienzo de la iglesia primitiva, el apóstol Pedro al pronunciar su discurso, presenta el glorioso Evangelio de Jesùs, es a través de este mensaje que los oyentes se compungen en su corazón y por el Espíritu Santo vienen al arrepentimiento. Estos nuevos convertidos, ninguno de ellos hace oración de fe alguna. Sencillamente la biblia señala que fueron añadidos aquel día como tres mil personas. 

Así, mismo en Hechos 4:4,  se nos dice, que ante la predicación del apóstol Pedro se convierten otros cinco mil. Se convierten según el versículo 4,  porque estos habían oído la palabra de Dios y una vez mas vienen al arrepentimiento. En Hechos 16:14, se relata de  una mujer llamada Lidia, que era vendedora de purpura de la ciudad de Tiatira. Pablo estaba predicando a unas mujeres que se habían reunido y lo interesante es que no se le estaba predicando a Lidia, sino que Dios mismo abrió el corazón de ella, para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Es así como esta mujer escucha el mensaje de Dios y ahora es una nueva  creyente, al punto que se mandó bautizar. 

¿Debemos entonces, en nuestros cultos hacer un llamado a los oyentes para que hagan la oración de fe? La respuesta es no, porque la Biblia muestra que es la misma palabra de Dios, aplicada por el Espíritu Santo, que obran la regeneración o el nuevo nacimiento en una persona. Es la misma palabra de Dios que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (He. 4:12), Lo que dice y enseña la biblia, es que Dios ordena que se hagan frutos dignos de arrepentimiento (Mt.3:8). Por tanto, a todos y cada uno de quienes predican, Dios exige que anuncien al mundo la Biblia con la Biblia, y Dios hará.  

 

Ps Edwin Nova.

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